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Shareholder Agreement (SHA): guía completa para fundadores
El SHA regula la relación entre todos los accionistas. Qué cláusulas son estándar, cuáles benefician más al inversor y qué negociar antes de firmar.
El Shareholders Agreement — SHA o pacto de accionistas — es el documento que regula la relación entre los accionistas de una empresa más allá de lo que dicen los estatutos. Mientras los estatutos son públicos y establecen las reglas básicas del juego, el SHA es privado y detalla los derechos y obligaciones específicas de cada accionista: cómo se transfieren las acciones, qué derechos informativos tienen, cómo se resuelven los conflictos y bajo qué condiciones puede salir un accionista.
¿Cuándo se firma un SHA?
El SHA más importante que firmarás es el que se negocia como parte de una ronda de inversión institucional. En la Serie A y en adelante, el term sheet incluye una lista de los términos del SHA que el inversor propone. Una vez que el deal cierra, el SHA se firma entre todos los accionistas — fundadores e inversores — y permanece vigente hasta la salida de la empresa.
En etapa pre-seed o entre co-fundadores, también puede existir un SHA entre los propios fundadores que define cómo se vende las acciones si uno se va, quién tiene derecho de compra preferente y qué pasa en un empate de votos. Este acuerdo entre fundadores es muy recomendable formalizarlo desde el inicio, aunque muchos equipos lo omiten y luego pagan el precio cuando surge el primer conflicto.
Las cláusulas más importantes
Derecho de información: Los inversores tienen derecho a recibir estados financieros periódicos (mensuales, trimestrales, anuales) y otros reportes de la empresa. Esta cláusula define qué información, con qué frecuencia y en qué formato. Negocia el umbral de esta cláusula — los derechos de información para inversores con menos del 5% pueden ser menos detallados que para inversores mayores.
Derecho de participación (pro-rata): Le da al inversor el derecho a participar en rondas futuras para mantener su porcentaje. Es una cláusula estándar y razonable — protege al inversor de la dilución excesiva. Algunos inversores piden además el right of first refusal en rondas futuras (derecho a invertir la ronda completa antes de que entre otro).
Drag-along y tag-along: El drag-along permite que la mayoría de los accionistas fuerce a los demás a vender en una adquisición. El tag-along permite que los minoritarios participen en la venta en las mismas condiciones que los mayoritarios. Ambas son estándar.
Right of first refusal (ROFR): Si un accionista quiere vender sus acciones a un tercero, primero debe ofrecérselas a los otros accionistas (o a la empresa) en las mismas condiciones. Protege a todos de la entrada de accionistas no deseados.
Vesting y lock-up de fundadores: El SHA suele incluir o referenciar el acuerdo de vesting de los fundadores. También puede incluir un lock-up post-ronda: un período durante el cual los fundadores no pueden vender sus acciones.
Las cláusulas que más benefician al inversor
Más allá de las estándar, algunos inversores proponen cláusulas que van más allá de la protección razonable:
- Costos de transacción a cargo de la empresa: Que la empresa pague los honorarios legales del inversor para negociar el SHA. Es negociable — puedes proponer un límite o que cada parte pague sus propios costos.
- Veto sobre contrataciones clave: Que el inversor apruebe la contratación del CFO o de otros ejecutivos. Limita demasiado la operación diaria.
- Cláusulas de drag-along muy bajas: Que un accionista con el 50% + 1 voto pueda arrastrar a todos los demás a una venta. Si tienes el 50,1%, esto te da demasiado poder unilateral. Negocia un umbral más alto (70-75%).
¿Qué ocurre si no hay SHA?
Sin SHA, los derechos de los accionistas se limitan a lo que establecen los estatutos y la ley corporativa local. Esto puede ser suficiente en etapas muy tempranas, pero a medida que entran inversores externos, la ausencia de un SHA genera ambigüedad sobre derechos informativos, transferencia de acciones y resolución de conflictos. Los inversores institucionales siempre pedirán un SHA — si no tienes uno, es señal de que las rondas anteriores no estaban bien estructuradas.
El SHA en una SpA chilena: qué debe incluir y qué va en los estatutos
En Chile, el SHA (Shareholders Agreement) es un contrato privado entre los accionistas de la SpA. No se inscribe en el CBR ni en el SII. Esto significa que sus cláusulas solo vinculan a quienes lo firman — si un accionista transfiere sus acciones a un tercero que no adhiere al SHA, ese tercero no queda sujeto al acuerdo. Por eso, el SHA debe incluir siempre una cláusula de adhesión obligatoria: cualquier cesionario de acciones debe suscribir el SHA como condición para ser reconocido como accionista.
Las materias que deben ir en estatutos (no en el SHA) para ser oponibles a todos los accionistas y terceros: restricciones a la transferencia de acciones (right of first refusal), series de acciones con privilegios de voto, y cualquier quórum especial para Juntas de Accionistas. Lo que puede ir exclusivamente en el SHA: vesting, drag-along, tag-along, anti-dilución, derechos de información, y procedimientos de resolución de conflictos entre accionistas.
El SHA en Chile se redacta generalmente en español (aunque puede hacerse bilingüe para inversores extranjeros) y se rige por la ley chilena. Si el SHA incluye cláusula de arbitraje, el lugar más frecuente es el Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Santiago. La duración del arbitraje comercial en Chile es típicamente 6–18 meses, significativamente más rápido que los tribunales civiles ordinarios.
Cláusulas fundamentales del SHA para startups chilenas
Un SHA bien redactado para una SpA chilena debe cubrir al menos cinco áreas: (1) Gobierno corporativo: composición del directorio, quórum, mayorías especiales, y procedimiento de conflictos de interés; (2) Restricciones de transferencia: ROFR, tag-along, drag-along, lock-up de fundadores, y procedimiento de aprobación para transferencias a terceros; (3) Vesting y goodleaver/badleaver: mecanismo de recompra a precio nominal para acciones no devengadas; (4) Derechos de información: reportes trimestrales, acceso a estados financieros, y derecho de inspección de libros; (5) Protecciones del inversor: protective provisions, anti-dilución, y pro-rata rights en rondas futuras. La omisión de cualquiera de estas áreas crea huecos legales que suelen aparecer en el peor momento posible: cuando hay conflicto entre socios o cuando el due diligence de un inversor o adquirente los revela.
Drag-along y tag-along: los derechos de salida colectiva
El drag-along permite a los socios que representen una mayoría calificada (ej., 75% del capital con derecho a voto) forzar a los demás socios a vender sus acciones en las mismas condiciones. Es el mecanismo que permite cerrar una adquisición sin necesitar unanimidad de todos los accionistas — crítico cuando hay empleados con opciones ejercidas o inversores ángeles que no quieren vender. El tag-along es el derecho espejo: si los socios mayoritarios venden más de un X% de sus acciones, los minoritarios tienen derecho a vender en las mismas condiciones pro-rata. Para los fundadores chilenos, el punto de negociación clave en el drag-along es el precio mínimo de activación: el derecho de drag solo debe poder ejercerse sobre ofertas que estén por encima de un precio mínimo acordado (ej., 2× el precio de la última ronda), para evitar que los inversores fuercen una venta a un precio bajo cuando los fundadores preferirían seguir operando.
El SHA vs. el estatuto: qué va en cada documento
La elección de dónde registrar cada derecho tiene consecuencias prácticas importantes. El estatuto social es un documento público inscrito en el CBR: sus disposiciones son oponibles a cualquier tercero (futuros compradores, acreedores, nuevos socios que no firmaron el SHA). El SHA es un contrato privado: obliga solo a sus firmantes. Regla práctica para startups chilenas: en el estatuto van los derechos que deben sobrevivir cambios de accionistas (derechos de veto de ciertas series de acciones, quórum mínimo del directorio, restricciones de transferencia que el estatuto permite); en el SHA van los derechos que pueden negociarse ronda a ronda (protective provisions específicas, anti-dilución, pro-rata rights, compromisos de voto). Lo más importante: cuando un nuevo inversor entra, debe firmar el SHA actualizado — de lo contrario, sus obligaciones y derechos anteriores no le aplican.
Actualización del SHA en cada ronda de inversión
El SHA no es un documento estático — debe actualizarse cada vez que cambia el cap table significativamente. Lo más común: cuando entra un nuevo inversor, el SHA se reemplaza por uno nuevo firmado por todos los socios (incluyendo el nuevo inversor) o se firma un adenda que modifica los términos vigentes. Si el SHA anterior tenía derechos de pro-rata para el inversor seed y el Series A entra sin modificar el SHA, el inversor seed puede alegar que sus derechos no fueron respetados en la ronda. Gestionar este proceso correctamente requiere que tu abogado revise el SHA vigente antes de cerrar cada nueva ronda y prepare la versión actualizada con tiempo suficiente para que todos los accionistas la firmen antes del closing.
Pianel mantiene el cap table sincronizado con los términos del SHA — clases de acciones, derechos de voto, restricciones de transferencia y mecanismos de vesting — para que la realidad legal y el registro de equity sean siempre consistentes.
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